Oklahoma Governor Kevin Stitt
Oklahoma Governor Kevin Stitt Credit: Ore Huiying / Bloomberg

Oklahoma Governor Kevin Stitt on Sunday publicly criticized how the Trump administration is carrying out its aggressive immigration enforcement campaign, marking a notable shift for one of President Donald Trump’s most reliable allies on border policy.

Appearing on CNN’s State of the Union, Stitt said he continues to support stricter immigration enforcement but warned that the federal government’s current approach risks undermining public trust and escalating violence. His comments came in the aftermath of the fatal shooting of two protesters in Minnesota during immigration enforcement actions, incidents that have sparked calls for investigation and prompted concern among several Republican governors.

Renée Nicole Good, a 37-year-old U.S. citizen and poet, was fatally shot by an Immigration and Customs Enforcement (ICE) agent in Minneapolis on January 7, 2026. Alex Jeffrey Pretti, a 37-year-old U.S. citizen and intensive care nurse, was shot and killed by U.S. Border Patrol agents in Minneapolis on January 24. In both cases, the Trump administration’s assertions that the killings were justified uses of force by officers who feared for their lives are not supported by eyewitness accounts and cell phone video.

“We can enforce the law and still be clear, coordinated, and respectful of the role states play,” Stitt said during the interview, reacting to the Minnesota shooting. He stressed that governors are closest to conditions on the ground and argued that federal actions carried out without sufficient coordination can create confusion for local officials and communities alike.

The remarks represented a striking change in tone for Stitt, who has long aligned himself closely with Trump’s immigration agenda. He has frequently appeared alongside administration officials at border photo opportunities and was among the first governors to formally partner with federal authorities on enforcement efforts within his state. In February 2025, Stitt announced an agreement between Oklahoma and the Department of Homeland Security to expand Operation Guardian, allowing state law enforcement agencies to work directly with Immigration and Customs Enforcement to arrest and remove undocumented immigrants deemed threats to public safety.

At the time, Stitt praised Trump’s approach, saying the president was “fulfilling his promise of a secure border” and vowing there would be “no haven for illegal immigrants who break our laws.” Oklahoma was one of the first states to enter into such an agreement, and the move was applauded by other Republican state leaders, including then State Superintendent Ryan Walters.

Sunday’s comments, however, suggest growing unease among some GOP officials about how those policies are being implemented. Stitt’s concerns were echoed in a statement released the same day by the National Governors Association, which he currently chairs alongside Vice Chair Maryland Governor Wes Moore.

“Clarity of purpose is essential to maintaining public trust, ensuring accountability, and avoiding unintended escalation,” the statement said. It urged federal, state, and local leaders to consider “a reset of strategy toward a unified vision for immigration enforcement” and warned that “scenes of violence and chaos on our streets are unacceptable and do not reflect who we are.”

Immigrant rights advocates seized on Stitt’s remarks as an important moment of candor from a governor who has rarely questioned Trump’s tactics.

“I applaud Governor Stitt for stating publicly what so many know in their hearts to be true but are afraid to speak out,” said Blanca Zavala, founding member of Frente Unido and Coalition for the American Dream. “Those charged with enforcing the rule of law should have to abide by it themselves. The treatment of immigrants and those who advocate for them shouldn’t be a red or a blue issue; it is an American issue that should be handled with compassion and common sense.”

While Stitt stopped short of calling for an end to federal immigration operations, his emphasis on coordination, restraint, and constitutional norms places him among a small but growing group of Republican leaders signaling discomfort with the administration’s hard-edged tactics. Whether that criticism translates into policy changes remains to be seen, but the comments underscore a widening debate within the GOP over how far is too far in Trump’s war on immigrants.

This article was originally published by La Semana. You can see the original story here.

Stitt cuestiona las tácticas migratorias de Trump

El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, criticó públicamente el domingo la forma en que la administración Trump está llevando a cabo su agresiva campaña de control migratorio, marcando un cambio notable para uno de los aliados más confiables del presidente Donald Trump en materia de política fronteriza.

Durante una entrevista en State of the Union de CNN, Stitt dijo que sigue apoyando una aplicación más estricta de las leyes migratorias, pero advirtió que el enfoque actual del gobierno federal corre el riesgo de socavar la confianza pública y escalar la violencia. Sus comentarios se produjeron tras la muerte de dos manifestantes en Minnesota durante acciones de control migratorio, hechos que han provocado llamados a investigaciones y generado preocupación entre varios gobernadores republicanos.

Renée Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años y poeta, murió por disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis el 7 de enero de 2026. Alex Jeffrey Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años y enfermero de cuidados intensivos, fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en Minneapolis el 24 de enero. En ambos casos, las afirmaciones de la administración Trump de que las muertes fueron usos justificados de la fuerza por parte de agentes que temían por sus vidas no están respaldadas por relatos de testigos presenciales ni por videos grabados con teléfonos celulares.

“Podemos hacer cumplir la ley y aun así ser claros, coordinados y respetuosos del papel que desempeñan los estados”, dijo Stitt durante la entrevista, al reaccionar a los hechos ocurridos en Minnesota. Subrayó que los gobernadores están más cerca de las condiciones sobre el terreno y argumentó que las acciones federales realizadas sin suficiente coordinación pueden generar confusión entre funcionarios locales y comunidades.

Las declaraciones representaron un cambio llamativo de tono para Stitt, quien durante mucho tiempo se ha alineado estrechamente con la agenda migratoria de Trump. Ha aparecido con frecuencia junto a funcionarios de la administración en actos públicos en la frontera y fue uno de los primeros gobernadores en asociarse formalmente con las autoridades federales para aplicar medidas de control migratorio dentro de su estado. En febrero de 2025, Stitt anunció un acuerdo entre Oklahoma y el Departamento de Seguridad Nacional para ampliar la Operación Guardian, permitiendo que las fuerzas del orden estatales trabajen directamente con ICE para arrestar y expulsar a inmigrantes indocumentados considerados amenazas para la seguridad pública.

En ese momento, Stitt elogió el enfoque de Trump, afirmando que el presidente estaba “cumpliendo su promesa de una frontera segura” y prometiendo que no habría “refugio para los inmigrantes ilegales que violen nuestras leyes”. Oklahoma fue uno de los primeros estados en firmar un acuerdo de este tipo, una medida que fue aplaudida por otros líderes republicanos, incluido el entonces superintendente estatal Ryan Walters.

Sin embargo, los comentarios del domingo sugieren una creciente inquietud entre algunos funcionarios republicanos sobre la forma en que se están implementando esas políticas. Las preocupaciones de Stitt fueron respaldadas por una declaración emitida el mismo día por la Asociación Nacional de Gobernadores, que actualmente preside junto con el vicepresidente, el gobernador de Maryland, Wes Moore.

“La claridad de propósito es esencial para mantener la confianza pública, garantizar la rendición de cuentas y evitar una escalada no intencionada”, señaló el comunicado. Instó a los líderes federales, estatales y locales a considerar “un reajuste de la estrategia hacia una visión unificada para la aplicación de la ley migratoria” y advirtió que “las escenas de violencia y caos en nuestras calles son inaceptables y no reflejan quiénes somos”.

Defensores de los derechos de los inmigrantes aprovecharon las declaraciones de Stitt como un momento importante de franqueza por parte de un gobernador que rara vez ha cuestionado las tácticas de Trump.

“Aplaudo al gobernador Stitt por decir públicamente lo que tantos saben en su corazón que es cierto, pero temen expresar”, dijo Blanca Zavala, miembro fundadora de Frente Unido y de la Coalición por el Sueño Americano. “Quienes están encargados de hacer cumplir el estado de derecho también deben acatarlo. El trato a los inmigrantes y a quienes los defienden no debería ser un tema rojo o azul; es un tema estadounidense que debe manejarse con compasión y sentido común”.

Aunque Stitt no llegó a pedir el fin de las operaciones federales de control migratorio, su énfasis en la coordinación, la moderación y las normas constitucionales lo coloca entre un pequeño pero creciente grupo de líderes republicanos que manifiestan incomodidad con las tácticas más duras de la administración. Queda por verse si esas críticas se traducirán en cambios de política, pero los comentarios subrayan un debate cada vez más amplio dentro del Partido Republicano sobre hasta dónde es demasiado lejos en la guerra de Trump contra los inmigrantes.

Kevin Stitt
Stitt dijo estar preocupado por el precedente que sientan estos actos, que pueden ser replicados por mandatarios de la oposición en un futuro. Credit: Adam Davis / La Semana

Este artículo fue publicado originalmente por La Semana. Puede leer la historia original aquí.